Si tu packaging tiene cierta utilidad y manejabilidad, será percibido como algo positivo por tus clientes. Es mejor si tiene unas dimensiones convenientes para guardarlo, si se puede agarrar bien o si pesa lo justo y necesario.
También es una buena idea hacerlo reutilizable, ya que las situaciones pueden ser tan favorables como usar la caja de tu producto para otra cosa. ¿El resultado? Que verán mucho más tu marca y aumentarán las posibilidades de que vuelvan a comprarte.
Las 10 claves del neuropackaging para el diseño de envases y etiquetas
El primer paso es conocer al cliente objetivo y definir qué se le ofrecerá para materializar en los envases y etiquetas adhesivas por siguiendo estas pautas:
- El primer sentido que se estimula es la vista. El diseño debe convencer de un vistazo y destacarse de productos similares.


- El cerebro interpreta mejor las líneas simples. Cuanto más familiares y simples sean los formularios, mayores serán las posibilidades de éxito. Esto no quiere decir que la estrategia se base en la originalidad con un packaging revolucionario o una etiqueta adhesiva de un solo golpe.
- El envase debe comunicar el tipo de producto que contiene, pero también debe incitar al consumidor a descubrirlo a través de una dosis de misterio.
- El cerebro tiende a mejorar una imagen y su interpretación a través de los recuerdos. La inclusión de imágenes incompletas permite al consumidor perfeccionarlas, mejorando así la percepción del producto.