- Una contraseña para todo. Aunque a nivel de seguridad va en contra de todos los consejos, resulta muy cómodo y práctico para el usuario.
- Familiaridad. A menos que tenga un sitio web de comercio electrónico conocido, la mayoría de sus usuarios serán nuevos; sin embargo, reconocerán la familiaridad y la confianza que les brindará la red social.
- Velocidad de registro. Más de una cuarta parte de los usuarios que quieren registrarse en un negocio online acaban desistiendo por la complejidad y obligatoriedad de registrarse. Con la implementación del registro a través de las redes sociales se evita este problema.
- Potencial viral. Conectarnos con una red social permitirá la viralización de nuestra marca de manera más efectiva, aumentando su alcance potencial.
- Acceso a los datos. Utilizando herramientas como «Facebook Connect» es posible utilizar la información del usuario para promocionar o sugerir productos más adecuados a sus preferencias personales.
- Información falsa.


A menudo, las personas usan datos inventados para la creación de cuentas de redes sociales.
- Pérdida de control. Es poco probable que Facebook desaparezca, pero teniendo en cuenta que Facebook es independiente de su comercio electrónico, es posible que algún día su servicio deje de funcionar. Incluso si fuera puntual, el inicio de sesión en la tienda en línea estaría deshabilitado.
- No todo el mundo tiene o quiere tener una cuenta de Facebook. Algunas personas no usan Facebook, y muchas otras preferirían no mezclar su perfil social con los perfiles de comercio electrónico.
- No todo es simplificado. Aparte de la información que el usuario no tendrá que facilitar sobre sus datos personales, queda toda la información sobre medios de pago que deberá seguir cumplimentando.
- Todo afecta. Facebook y las redes sociales tienen implicaciones, algunas mejores que otras, que pueden afectar la imagen de marca. Así, vincular las redes sociales a tu e-commerce podría desacreditar la profesionalidad de la marca al asociarla a temas sociales.