Las estafas en línea pueden ser propiciadas por diferentes métodos y canales. La suplantación de identidad online, los bots, la suplantación de identidad o los propios ciberdelincuentes son las tácticas más utilizadas en la actualidad.
- Phishing y Pharming: estos son los dos métodos más comunes de robo de identidad. El phishing consiste en que el ciberdelincuente consigue engañar al usuario a través de un correo electrónico (spam) incitándolo a realizar una operación bancaria en una página fraudulenta. Estando en Pharming no es necesario realizar ninguna operación, basta con ingresar a través de su navegador a una supuesta página original.
- Botnets: son robots informáticos que se instalan en los equipos (mediante spam o malware) para comprar a través de la IP del usuario. Este tipo de fraude suele tener su origen en países acostumbrados a cometer delitos en las compras online y, para llevarlos a cabo, utilizan una IP de otro lugar para aparentar que la compra se ha realizado desde otro país. Este tipo de delitos se realizan más en el ecommerce que en el ticketing.
- Fraude de afiliación: el usuario recibe una campaña con varios productos rebajados.


El sitio web y los descuentos parecen reales, pero es una página de destino falsa.
- Reenvío: en este tipo de estafas hay dos personas involucradas. Uno de ellos es el que realiza la compra online con tarjeta robada, mientras que el otro es el que recibe la mercancía (para evitar que el primero sea descubierto). Una vez recibido, se envía al comprador.
- Toma de cuenta: el estafador obtiene los datos de un cliente y toma el control de su cuenta para modificar algunos de ellos y poder realizar la compra online. Puedes cambiar la dirección de envío, el número de teléfono, el email…