Sin duda, este año quedará marcado en la historia del siglo XXI como el año de la Pandemia del CORONAVIRUS. El COVID-19 se ha propagado rápidamente a nivel mundial, obligando a diferentes gobiernos a tomar medidas preventivas drásticas, priorizando políticas de salud y aislamiento social obligatorio, con el fin de evitar la transmisión de la enfermedad y no saturar sus sistemas de salud.
Hoy, en nuestro país, nos conformamos más o menos con el aislamiento social obligatorio que ha redefinido hábitos y formas de relacionarnos, y también ha modificado la forma en que satisfacemos nuestras necesidades y proporcionamos recursos.
Introducción
Hoy en día Internet es una herramienta fundamental en el día a día de las personas, a la hora de realizar diversas actividades como el uso del comercio de bienes y servicios, la realización de transacciones financieras, la interacción con el gobierno y buscando información sobre salud, educación, entre otros (Castellaci y Tveito, 2018).
Uno de los negocios de más rápido crecimiento en la era de Internet es el comercio electrónico, definido como el proceso de comercio e intercambio de bienes, servicios e información (Abdullah et al., 2019; Turban et al.


, 1999). Es un negocio moderno que satisface las necesidades de las organizaciones, bienes y consumidores para reducir costos y mejorar la calidad de los bienes y servicios y aumentar la velocidad del servicio de entrega (Ngai y Wat, 2005). Esto ha traído beneficios a los consumidores, como acceso a productos a nivel global, reducción de asimetrías de información, capacidad de comparar productos y precios, y reducción de tiempos (Valarezo et al., 2018). Así, el propósito de este artículo es presentar un panorama del comercio en línea durante la pandemia del Covid-19 en México, con información de la Encuesta Nacional sobre la Disponibilidad de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH).