Independientemente de la actividad económica y el tamaño, todas las empresas tienen miles de clientes potenciales al otro lado de la pantalla de una computadora, celular o tableta. Basta entrar a las redes sociales para ser bombardeado por miles de ofertas, desde viajes, ropa, comida, electrodomésticos y hasta productos que prometen ser la solución a los gorditos (chupa panza). E incluso es común tener un amigo o familiar que tiene su propio negocio en línea (sí, tu tía que vende ropa en Facebook también está en esta área), por lo que vender en línea significa: que el producto que el usuario quiere estará en su manos con unos pocos clics.


Y es que el modelo de compra online no es nuevo, desde los años 60 se empezó a hablar de transacciones electrónicas entre empresas y en los 70 se consolidaron las transacciones comerciales con el uso de tecnologías como el intercambio electrónico de datos y en los años 80 se popularizó la televenta. Mucho más tarde, con la popularización de internet entre la población, se hablaría de comercio en la web al referirse a los pagos generados a través de tarjetas de crédito, para dar paso en 1995 a la llegada de eBay y Amazon, que sería la apertura del camino. de comercio electrónico que continúa su desarrollo y expansión hasta el día de hoy.