No es necesario ser un experto en comercio electrónico para saber que un gran porcentaje de los negocios en línea fracasan en su primer año de vida. Los motivos son muy diversos, pero por lo general suele ser una combinación de falsas esperanzas, desconocimiento tecnológico y exceso de confianza. Muchos comerciantes inexpertos, que se están iniciando en el mundo de la venta online, piensan que, al no tener que montar un negocio en un local físico, y que los clientes simplemente “están en Internet y pueden comprar desde cualquier lugar”, el trabajo ya está hecho y eso, simplemente, es sentarse a esperar que lleguen los pedidos. Pero la realidad es que, a pesar de ser mucho más económico que montar una tienda física, una tienda online presenta una serie de dificultades e inconvenientes, como las horas de trabajo a invertir, ya que a pesar de estar en internet requiere la misma dedicación. que una tienda física.


Lo positivo es que no tiene un espacio físico que “cuidar”, pero sí una competencia desmesuradamente masiva con la que batallar.
La idea de que una tienda online puede tener el mundo como límite es cierta, pero también es cierto que los clientes no van a venir a tu tienda online porque sí, porque les apetece o la han visto por un milagro. Eso no va a pasar. Este es probablemente el principal factor de fracaso de una tienda online. Es lo que les está pasando a miles de emprendedores que han abierto una tienda online y la están cerrando por no vender a pesar de que su producto/servicio es “el mejor del mundo”.